En la caracterización de un mercado aparecen siempre tres elementos clave: la oferta disponible, la demanda real, y entorno, entendido éste último como las condiciones externas que afectan a este mercado. Seguidamente se apuntan algunos aspectos que, aun de manera cualitativa, proporcionan una visión sobre la situación actual de éste.
Cambios socio-culturales
La situación actual de la pirámide de población venezolana se está modificando, apuntando a una reducción muy significativa del flujo de nuevos hogares que deberían formarse en las próximas décadas. A pesar de ello, se considera que el proceso de formación de hogares se verá impulsado por la llegada de nuevos flujos, es decir, por la inmigración. Ésta podría frenar, después del denominado boom inmobiliario, el esperado descenso en la demanda de viviendas para los próximos años, que supondría una ralentización en el número de viviendas nuevas construidas. Por otra parte, es importante entender el cambio estructural que se está produciendo de forma ineludible en la población venezolana, que puede resumirse en:
Cambios en los grupos de convivencia que ocupan las viviendas, como respuesta a nuevos modelos de familia o lo que también se denomina “unidades familiares”.
Evolución de los hábitos de convivencia y de utilización de la vivienda, como consecuencia del trabajo, ocio, etc., y en gran dependencia con la tipología de grupo de convivencia.
Colectivos con necesidades específicas, aumentando según la evolución socio-demográfica de la sociedad.
Situación del entorno económico financiero, especialmente frente al incremento del precio de venta de las viviendas y su implicación en la economía familiar.
Situación de la demanda de vivienda, muy asociada a los colectivos de usuarios, y también influenciada por otros aspectos externos (por ejemplo, la inmigración de personas mayores, de alto poder económico y procedente de países europeos, que deciden fijar su residencia en Venezuela).
La oferta
En la evolución del mercado se destaca, entre todos los aspectos posibles, los siguientes:
Una evolución de la oferta de sistemas, de forma que algunos sistemas de domótica, seguridad, multimedia y comunicaciones han desaparecido del mercado al no responder a las propias necesidades de los usuarios o al no haber sido concebidos con cuidado (oferta poco madura, tanto desde el punto de vista funcional, técnico como estético).
Los costos de los sistemas disponibles en el mercado se han venido reduciendo, disponiendo en la actualidad de sistemas sencillos de costo bajo o moderado, aunque se continua encontrándose sistemas de altas prestaciones y costo elevado, muy enfocados a nichos concretos del mercado residencial de segmento alto.
Desaparición de empresas como consecuencia de la oportunidad del momento en lanzar producto al mercado, sin una tecnología clara, sencilla y eficiente.
El crecimiento de empresas con productos muy estudiados y que operan en el mercado, sin actividades paralelas, y con sistemas domóticos diseñados de forma exclusiva para el mercado residencial venezolano, teniendo en cuenta las características propias de este mercado.
La realización de numerosas ferias, conferencias, charlas, seminarios y acciones de promoción y divulgación de estas tecnologías.
La creación de asociaciones multisectoriales con el objetivo de fomentar el mercado y especificar criterios de la funcionalidad e interoperabilidad de los sistemas.
El avance en la formación del sector también por parte de terceros, que no son los mismos fabricantes. Por ejemplo, se han creado foros y cursos específicos y las nuevas generaciones de instaladores eléctricos disponen por ejemplo ya de una asignatura relacionada con la automatización de viviendas y edificios.
Por otra parte, la oferta se ha caracterizado por el diseño y lanzamiento en el mercado de productos destinados principalmente para viviendas de nueva construcción (aproximadamente, sólo uno de cada cuatro sistemas domóticos ha sido concebido para viviendas existentes).
Finalmente, cabe comentar que durante mucho tiempo la oferta se ha venido diseñando en función de criterios distintos a los propiamente asociados al usuario. El diseño de los sistemas se realizaba atendiendo a la tipología de vivienda (piso, vivienda unifamiliar, vivienda aislada, etc.). En estudios recientes se ha podido comprobar que la tipología de usuario prima frente a la tipología de vivienda. Las necesidades de los usuarios son distintas, incluso dentro de una misma promoción inmobiliaria, y la solución implantada en la vivienda debe dar respuesta a necesidades distintas. Por ejemplo, en apartamentos donde viven personas mayores es crucial la inclusión de prestaciones de seguridad y de automatización que facilite la vida cotidiana (por ejemplo, la motorización de persianas). En cambio, la puesta en marcha remota de algún sistema de la vivienda resulta prácticamente innecesario, a diferencia de lo que puede ocurrir en apartamentos para jóvenes donde la comunicación de la vivienda con el exterior adquiere una trascendencia importante.
Para la integración de sistemas en el Hogar Digital (de hardware y software), hay diversidad de sistemas “middleware” que están diseñados para integrar diversidad de protocolos y tecnologías bajo un mismo entorno, pudiendo así ofrecer al usuario un mismo interfaz para el control de los sistemas de seguridad, de automatización, de equipos de consumo o entretenimiento, de acceso, etc. Pero suelen ser sistemas complejos que sólo pueden ser instalados, puestos en marcha y mantenidos por empresas muy especializadas de integración. Estos obligan al usuario final a depender de por vida al integrador para cualquier cambio. Hoy en día, muchos de los clientes potenciales usuario final que acuden a un integrador o instalador de Hogar Digital buscan ser los “dueños” de los sistemas que tienen instalados en sus viviendas. Esto es, desean tener acceso a, al menos, poder cambiar la configuración de los sistemas en su parte menos crítica (programaciones horarias, escenarios, añadir nuevos equipos, nuevos perfiles de usuario, etc.) y muchos de las soluciones o tecnologías integradoras no invitan al usuario final a poder hacer estos pequeños cambios.
Por otro lado, muchos profesionales del sector, pero sobretodo los potenciales grandes clientes (promotores inmobiliarios, constructores, arquitectos, consultores e integradores) no abordan todavía el mercado de la vivienda digital porque están “esperando” a que una tecnología o estándar pueda integrar todos los servicios o subsistemas de una vivienda. En este caso, el error de partida es creer que los requisitos tecnológicos de múltiples servicios pueden funcionar sobre cualquier infraestructura digital o analógica. Es muy probable que existan múltiples funciones o subsistemas que puedan usar un recurso compartido como una instalación cableada o un sistema de red de área local, pero siempre existirán en el mercado, tecnologías (propietarias o no) mucho más potentes y con menor costo, para una aplicación determinada. Por lo tanto hay un conjunto de premisas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de abordar el grado de integración de un proyecto, estas son:
No hay un sistema que “hace todo”.
No hay un protocolo que “hace todo”.
En muchos ámbitos, por ejemplo en la normativa de instalaciones eléctricas de baja tensión y la seguridad profesional, hay importantes cuestiones legales a tener en cuenta.
La demanda
La inexistencia de grandes estudios sobre el Hogar Digital evidentemente dificulta la valoración de éste. Parece sin embargo que el mercado directamente dirigidos al sector de consumo esta creciendo. En el mercado de consumo hay mucha nueva oferta y una creciente demanda de sencillos sistemas autónomos con posibilidad de integración (tipo Plug & Play con instalaciones inalámbricas). La demanda de soluciones “llave en mano” para la nueva construcción por parte de usuario final esta también experimentado un fuerte crecimiento. Cuando la nueva generación de usuarios, con una alto nivel de conocimiento y uso de tecnologías se construyen sus viviendas demandan una solución integrada de las tecnologías.
En el modelo de negocio de Hogar Digital dirigido a través de las promociones inmobiliarias la falta de una clara demanda es una tónica de este mercado, no sólo en Venezuela sino fuera de ella. Se ha repetido en muchas ocasiones que el mercado está dirigido por la oferta y no por la demanda. El interés de los usuarios finales entorno a la disponibilidad de un Hogar Digital en su vivienda sigue basándose en la necesidad de cubrir las expectativas habituales de éstos, que se reducen básicamente a la seguridad (tanto personal como patrimonial), la educación, el ocio, las comunicaciones y el confort, todo ello considerando una gestión óptima de la energía consumida en la vivienda.
Cabe también indicar que no se han realizado demasiados estudios de mercado sobre la necesidad real de los servicios y aplicaciones del Hogar Digital y, asociadamente, de la intención de compra. Ello puede dar respuesta a los muchos proyectos sin demasiado éxito que se han venido observando en la evolución de este mercado.
Volumen de mercado
No existen demasiados estudios sobre la relevancia de este mercado en Venezuela. Sin embargo, las valoraciones realizadas por distintas consultoras especializadas muestran un crecimiento muy importante (superiores al 100% en algunos años) y continuado del ritmo de ventas desde finales de la década de los noventa, tanto en términos económicos como en unidades vendidas de sistemas.
Las previsiones realizadas prevén una evolución importante de este mercado mundial, considerando la adaptación o mejora de equipos domésticos habituales (por ejemplo, de línea blanca, marrón, etc.) para asegurar su conexión a las comunicaciones del Hogar Digital. Esta evolución, donde las comunicaciones inalámbricas parece que podrían ganar terreno, apuntan que en el año 2010 un 20% de las viviendas venezolanas de nueva construcción podrían ser consideradas Hogares Digitales.
A pesar de la inexistencia generalizada de valoraciones sobre este mercado (sólo existen algunas hipótesis más bien cualitativas), si se percibe la gran potencialidad de este mercado. Evidentemente, una valoración más detallada de este mercado debería considerar, no sólo productos concretos del Hogar Digital (los accesos a Internet, las propias redes, las pasarelas de comunicaciones, los equipos domésticos tradicionales con nuevas funciones, sensores y actuadores, etc.), sino las repercusiones económicas en instalación, servicios de mantenimiento, y todos los servicios que pueden ser aplicados al usuario y al hogar, cuyo análisis no es nada sencillo. Además, el desarrollo de este mercado tiene consecuencias directas e indirectas en la industria de componentes (electrónicos, eléctricos, etc.) necesarios para el desarrollo de nuevas ofertas de productos y el incremento de posibilidades de negocio para empresas instaladoras.
Los Roles
En la actualidad, cada sector representando sistemas de domótica, seguridad, multimedia, comunicaciones y metodos de acceso están suficientemente maduros para asegurar el desarrollo del mercado. Y se están produciendo numerosos avances en un concepto más global e integrada hacía el Hogar Digital. Pero el desarrollo del Hogar Digital depende en gran medida de la forma adecuada de prestar servicios y de acertar con un modelo de negocio acorde con la propia idiosincrasia de cada actor, sin invadir competencias de otros actores. En este nuevo mercado del Hogar Digital, van a entrar nuevos actores cuyo modelo de negocio deberá cubrir, aparte de los servicios tradicionales, otros nuevos de especial trascendencia para la vivienda y el usuario. Por ello y ambos casos, fabricantes, distribuidores, integradores, puntos de venta, promotores inmobiliarios, etc., tienen distintos modelos de negocio y ocuparán distintos papeles en el proceso del desarrollo y mantenimiento del Hogar Digital. Nuevos roles son los proveedores de servicio y los integradores de sistemas.